Una pieza de literatura universal que denota la magnificencia y sabiduría Persa, me otorgó un nuevo punto de vista existencialista que planeo meditar un poco, ya que nos habla sobre disfrutar la vida y de sus placeres terrenales, sin tomar en cuenta el pasado o el futuro, el infierno o el cielo, solo el presente. De Omar Kheyyam, un erudito del siglo XII, astrónomo, filósofo, matemático, legislador y bebedor compulsivo, nace el Rubaiyat. Nos hace creer por encima de todo en los placeres terrenales como lo son el Vino, las mujeres y la música, dejando a un lado la culpa, la moral y las creencias religiosas que Kheyyam considera "infundadas" ya que nadie ha regresado del más allá para contarnos que sucede después de la muerte. Desde un punto de vista pesimista, se comenta que hasta lo mas hermoso muere y se descompone, incluso los humanos nacemos de la tierra y morimos en ella, por eso terminaremos siendo vasijas de vino puesto que nuestras cenizas serán parte de la arcilla que les dará forma. El poeta busca mostrarnos esta "verdad"; la vida es corta, y hay que disfrutarla.
La unidad métrica que lo compone es el Rubai (De allí el nombre Rubaiyat). Consta de cuatro versos de igual metro, rimados el primero, el segundo y el cuarto, quedando libre el tercero. El cuarto adquiere, por contraposición al tercero, un vigor y un relieve extraordinarios.
"Los célebres <Rubai> de Kheyyam expresan de manera concisa, con una simplicidad y una perfección únicas, la angustia del ser humano ante la brevedad de la vida, lo absurdo del mundo y la vaciedad del placer, único consuelo del hombre. Más que como un racionalista o un ateo, hay que considerar a Omar Kheyyam como el producto de una civilización fastuosa, refinada y decadente, completamente distinta a la nuestra". Jose Gibert, 1969.
Poeta del Alba.
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